El 99% del calcio de nuestro organismo se encuentra en el esqueleto y en los dientes, y sólo el 1% circula en la sangre y es utilizado para distintos procesos vitales, como la contracción muscular (incluida la del corazón), la actividad de las enzimas, la transmisión de los impulsos nerviosos, la secreción de hormonas y la coagulación de la sangre.
Es por eso que nuestros huesos actúan como un “banco de calcio”: cuando el organismo requiere este mineral y no lo recibe con la ingesta de alimentos, realiza “extracciones” de ese banco mediante microscópicos procesos de resorción; estos procesos forman pequeñas cavidades en los huesos que, en condiciones normales, luego se rellenan adecuadamente. Si en este proceso de renovación de materiales, conocido como “formación ósea no se dispone de suficiente calcio, las pequeñas cavidades no se rellenan en forma adecuada y se produce un desequilibrio que, si se prolonga suficientemente, puede provocar la fragilidad de nuestros huesos, volviéndolos propensos a las fracturas. Este proceso es lo que conocemos como osteoporosis.
Desde muy temprano, nuestro esqueleto va acumulando “depósitos”. Durante la etapa de crecimiento, por ejemplo, los depósitos son mayores que las pérdidas o extracciones, por lo que en este período nuestros huesos no sólo se renuevan permanentemente sino que, además, adquieren un tamaño progresivamente mayor.
Entre los 20 y 30 años, este proceso de acumulación de depósitos minerales, conocido como “masa ósea pico (o máxima)”, llega a su mayor nivel,
Alrededor de los 18 años en las mujeres y hacia los 20 años en los varones, se alcanza hasta el 90% de la masa ósea pico, razón por la cual es tan importante para el resto de nuestras vidas que antes de esa edad se obtenga la mayor cantidad de depósito de calcio posible.
Las mujeres jóvenes que presentan una falta prolongada de menstruación ya sea por un peso corporal excesivamente bajo y/o por realizar ejercicio físico en exceso, pueden sufrir una significativa pérdida de material óseo, que a veces no se recupera ni aun con la regularización de las menstruaciones o la normalización del peso.
A continuación algunas de las inquietudes que con más frecuencia se escuchan en las consultas.
¿Por qué la osteoporosis es más frecuente entre las mujeres?
En primer lugar, por su propia naturaleza las mujeres tienen generalmente huesos más pequeños y delgados.
En segundo término, en los años inmediatos a la menopausia la disminución de hormonas femeninas, que de hecho protegían los huesos, desencadena una rápida pérdida o “extracción” de la “cuenta de calcio”.
Finalmente, en los primeros años posteriores a la menopausia se produce con frecuencia una lenta involución del capital de calcio y, cuando la cuenta del banco cálcico tiene fondos tan escasos como para provocar una fragilidad significativa de los huesos, estamos en presencia de una osteoporosis.
¿Qué pasa en los hombres?
En los hombres no se observa un cambio tan marcado como en la mujer menopáusica. El equivalente de este período, que es un descenso de las hormonas masculinas denominado andropausia, ocurre habitualmente en forma más tardía y de modo progresivo, por lo que la pérdida del capital óseo es también más tardío y más lento.
¿Cómo se alcanza un mayor “capital” de calcio?
Si llegamos a la adultez con un mayor capital óseo (mayor pico de masa ósea), tendremos menos probabilidades de sufrir osteoporosis.
Para lograr la mayor cantidad de depósitos de calcio posible, debemos consumir una cantidad adecuada de este mineral, que como se sabe está contenido principalmente en los productos lácteos (leche, yogur, queso y derivados).
A estos alimentos muchas veces se los evita por temor a aumentar de peso, por lo que conviene aclarar que los lácteos parcialmente descremados contienen en general casi la misma cantidad de calcio y pueden reemplazar otras comidas de mayor contenido calórico.
Veamos algunos ejemplos de cómo se puede aumentar la incorporación de calcio en las comidas principales:
- agregar queso a hamburguesas, ensaladas, brócoli;
- preparar postres con yogur helado o con helado elaborado con leche;
- beber jugo de naranja enriquecido con calcio, en lugar de gaseosas.
¿Qué alternativa tienen las personas que no toleran los lácteos?
La intolerancia a la lactosa es relativamente frecuente y las personas que la padecen presentan trastornos intestinales al consumir leche o yogur. En estos casos son una buena alternativa los productos que contienen leche deslactosada, que habitualmente se tolera mucho mejor.
¿Y si no deseo consumir tantos lácteos?
Si existiera alguna dificultad para alcanzar los requerimientos de calcio con los alimentos o si simplemente se prefiere hacerlo de otro modo, se puede recurrir a los suplementos de calcio en forma de comprimidos o de solución, que son tan efectivos como los alimentos para prevenir un deterioro esquelético, en la forma y cantidades indicadas por el médico.
¿Existen vitaminas que ayuden a fortalecer mis huesos?
La vitamina D es la principal, ya que favorece la absorción y utilización del calcio.
Si bien puede ser aportada por algunos alimentos fortificados, como los lácteos, la principal fuente de vitamina D es nuestro propio cuerpo, pues nuestra piel expuesta al sol inicia su producción. Por lo que se sabe sobre los riesgos de contraer cáncer de piel, es importante seguir las recomendaciones de los dermatólogos para esta exposición, que debe hacerse durante las primeras horas de la mañana o las últimas horas de la tarde.
¿El ejercicio físico contribuye?
El ejercicio físico adecuado y practicado en forma regular contribuye al fortalecimiento de nuestro esqueleto y disminuye tanto las pérdidas de mineral como el riesgo de fracturas.
Lo peor que se puede hacer en este sentido es permanecer la mayor parte del tiempo sentado. En este caso, el mejor ejercicio es el que nos obliga a soportar peso, es decir, el ejercicio que nos fuerza a trabajar contra la acción de la gravedad.
Además, como el ejercicio quema calorías, permite incorporar más alimentos, como los lácteos, sin aumentar o inclusive bajando de peso.
Así, es saludable levantar pesas; practicar esquí o aerobismo; jugar fútbol, tenis, voley o básquet; bailar e inclusive subir escaleras o caminar.
¿Qué cosas debo evitar en mi alimentación?
Básicamente, el exceso de proteínas y el uso exagerado de sal, ya que está demostrado que ambos favorecen la pérdida de calcio por orina. También es perjudicial beber café y bebidas cola en exceso.
Además es muy importante evitar los tóxicos óseos, como son el cigarrillo y el alcohol.
¿Qué medicamentos son nocivos?
Algunos medicamentos como los corticoides y algunos tipos de diurético que frecuentemente se usan favorecen la desmineralización ósea, por lo que siempre deben suministrarse bajo control médico.
¿Cómo se evalúa el estado de los huesos?
En el contexto de su estado general y en el momento indicado, su médico le solicitará un estudio de densitometría ósea, que en la actualidad es el más difundido en el mundo para evaluar la masa (o capital) óseo.
No deje de asesorarse con su médico personal ante cualquier inquietud o sospecha.
Dr.Rodolfo Guelman
Endocrinólogo Universitario – U.B.A.
MN 77.952
Médico del Servicio de Endocrinología del Hospital Italiano de Buenos Aires
Ex Secretario de la Asociación Argentina de Osteología y Metabolismo Mineral