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Prevención 01/09/2005
¿Podemos prevenir el envejecimiento?
Frente al avance de la tecnología y el impacto de la globalización, parece que nuestra condición de seres que nacemos, crecemos y llegamos a nuestra vejez, permanece inexorable.

Esta característica permite que reflexionemos sobre estas transformaciones del milenio y su incidencia en nuestra calidad de vida en la tercera edad.

Cuando el común de la gente piensa o habla acerca del envejecimiento relaciona este fenómeno fisiológico normal con las enfermedades, debemos entender esta etapa, como una parte normal de la vida y no confundirla con el incremento de enfermedades que también se presentan con el paso del tiempo.
 
Las razones para que centralicemos nuestro interés están vinculadas con el escenario que presenta este momento histórico: menor tasa de nacimientos, y prolongación de la expectativa de vida debido a mejores condiciones de salud y hábitos.
 
Es en este punto donde nosotros debemos prestar atención y diferenciar la cantidad de años vividos con la calidad de vida que es, en el envejecimiento como en otras etapas, lo primordial para hablar de equidad y de respeto hacia los adultos mayores de edad.
 
En este período de la vida algunos cambios fisiológicos se producen sin significar enfermedad, se generan sobre todo a nivel de la visión, la audición y los reflejos que provocan que el individuo reaccione más lentamente o bien requiera más tiempo para poder funcionar si se lo compara con un individuo más joven.
 
Las enfermedades pueden complicar y sumarse a los cambios fisiológicos que el individuo presenta y, de esta manera, alterar su plena capacidad.
 
El rol de la Medicina en esta franja etárea consiste en aguardar que se presenten signos y síntomas que son detectados como enfermedad por el paciente o el médico.
 
Es aquí donde se interviene diagnosticando, medicando para que el paciente recupere su salud y, en algunos casos, sin la suficiente certeza.
 
La prevención es la mejor de las intervenciones en Medicina, para poder tener esa calidad de vida antes mencionada, o bien para poder retardar la aparición de síntomas con las temidas complicaciones que algunos poseen.
 
Entre los factores de riesgo que condicionan la aparición de algunas enfermedades existen aquellos que no se pueden modificar como el sexo, la carga genética o herencia.
 
Aquellos que el hombre puede transformar no solo son de orden médico sino también social.
 
Entre las medidas de prevención primaria que modifican factores de riesgo y que pueden prevenir el envejecimiento cargado de enfermedades y que permitirán gozar de esta etapa podemos citar:
 
Modificaciones de Factores Sociales y Ambientales que comprendan buenas condiciones de vivienda, y condiciones óptimas de jubilación o pensión.
La persona mayor de edad deberá recibir educación respecto al Ejercicio Físico, Alimentación y Supresión de Tóxicos, entre los que se encuentran el alcohol, tabaco, drogas y la automedicación.
Recibir un adecuado asesoramiento en Programas de Promoción de la Salud, entre los que podemos citar las vacunaciones y la prevención de accidentes.
 
 
Es importante señalar como medidas de prevención y detección de enfermedades, la realización de exámenes periódicos.
 
Es erróneo pensar que los olvidos y situaciones de confusión mental son normales porque forman parte de los cuadros que presentan las "personas mayores". La consulta al médico en forma precoz puede modificar y descubrir las causas, como también tratarlas.
 
En lo que respecta a las mujeres, ellas piensan que a partir de una determinada edad no es necesario ir al ginecólogo, pues muchos de los problemas potenciales de salud ya transcurrieron.
 
Se impone un examen anual de las mamas y un control ginecológico como en edades más tempranas. Además, es importante la detección de la osteosporosis que es común en las mujeres menopaúsicas y que generalmente es asintomática hasta que comienzan las complicaciones.
 
Es aconsejable que los hombres, luego de los 50 años, concurran al médico para realizarse un examen prostático.
 
La frecuencia y la necesidad de los estudios deben ser determinados por el médico, pero debemos tomar conciencia de que cada individuo debe asumir la responsabilidad de la salud.
 
Finalmente, podemos afirmar que, si bien el envejecimiento no puede prevenirse porque es un proceso universal e irreversible inherente a todos los seres vivos, podemos trabajar para que esta etapa de la vida sea productiva y no lleguemos a la dependencia física por problemas que pudimos haber prevenido.
 
Dr. Miguel Angel Acánfora
Médico Geriatra Asesor del Envejecimiento y Salud de la Organización Mundial de la Salud.


 
 
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